Entradas

LA LONJA DEL CERTIFICADO ENERGÉTICO

¿Qué os parecería organizar una subasta entre dentistas para ver quien os pone un implante más barato? ¿Y subastar entre abogados a ver quien es el guapo que lleva tu pleito al menor precio? ¿Subastaríamos entre las panaderías quien nos vende el pan más barato? ¿Y el coche? ¿Lo mismo?

¿Nos da igual que el dentista nos haga un despropósito en la muela y que el abogado tenga experiencia y defienda con solvencia nuestros derechos? ¿Cuándo compramos el pan sólo  nos fijamos en el precio? ¿Nos da igual su calidad? Ya no os digo nada de los coches… Sólo hace falta salir a la calle para ver que todos llevamos el coche más barato del mercado. ¿A quien le importa lo bueno o bonito que sea? (modo ironía on).

Creo que estaréis conmigo en que no todo es el precio. No negaré que es un factor muy importante a la hora de comprar o seleccionar un servicio (y más en estos tiempos), pero no puede ser el único. Me niego a creer que la calidad no importa. Y sé que no es así.

certificado energético de calidad

Pues bien, el incipiente “mercado” de los Certificados Energéticos parece viajar por un camino en el que la calidad se valora lo mismo que una colilla tirada en el suelo. Sólo importa el precio. Cuanto más bajo mejor. ¡Total! Sólo es un trámite, burocracia, un papeleo más en la compra-venta de una vivienda, ¡un impuesto!

Si la calidad no importa, sólo manda la ley de la oferta y la demanda. Y no nos engañemos, oferta hay para dar y tomar. En un país sin obras, los técnicos siguen teniendo que comer y que pagar sus gastos. Tanto es así, que en ese “mercado”, los técnicos que ofrecen este servicio se han visto obligados a bajar sus honorarios hasta límites irrisorios.

Pero esto no es suficiente, hay una serie de personas que ven en la necesidad de los demás, su propia oportunidad de negocio y quieren ir más allá. Gente lista que, por medio de una plataforma web, pretende que el “mercado” de los Certificados Energéticos, pase directamente a ser una subasta. Ofrecen en su web (certipuja.com) un método de contratación de servicios en el que el cliente puede acceder a demandar su certificado entre todos los técnicos adscritos. Éstos (nosotros) empezarán en ese momento una subasta para ver quien es el técnico que menos cobra por el certificado, es decir, quien valora menos su tiempo, su trabajo, sus conocimientos, su formación y su experiencia. LA “LONJA” DE LOS CERTIFICADOS ENERGÉTICOS.

SUBASTA

Mi opinión personal es que esta plataforma, que ahora se encuentra en fase de reclutamiento de técnicos, pretende aprovecharse de la falta de trabajo que ahora mismo afecta a nuestro sector. Es indigno para los profesionales y una estafa para los consumidores. Como ya dije antes, los precios, ahora mismo, están por los suelos. La competencia es muy grande y esto, por sí mismo, nos ha hecho ajustarnos el cinturón al máximo. Todo lo que sea bajar más el precio (dudo que lo consigan) irá en detrimento, Y MUCHO, de la calidad del producto.

Y amigos, LA CALIDAD SÍ IMPORTA. ¿Hay que buscar un precio competido? Sí, pero hasta un límite. Nadie da duros a cuatro pesetas.

Si queremos vender o alquilar una vivienda o un local comercial, tenemos que tomarnos en serio la calificación energética. Tanto para comprar, como para vender.

En un certificado energético “barato” se invertirán menos horas y dedicación que en uno de precio medio y creedme si os digo que la calificación no será la misma en los dos casos. Cuanto mayor sea la calidad del certificado, mejor letra obtendrá el inmueble y esto es muy importante. Si la eficiencia energética es importante cuando compramos una lavadora, ¿cómo no lo va a ser para elegir el hogar donde pretendemos para, al menos, la mitad de nuestro tiempo?

Por último, animo a los técnicos, Aparejadores, Arquitectos e Ingenieros, a no prestarse a participar en esto. Y a quien necesite un Certificado Energético o cualquier otro servicio profesional le invito a que consulte y pida presupuesto a varios técnicos si lo estima oportuno, pero que tenga presente que no es lo mismo un Ferrari que un Seat Panda.

Certificado-energetico-barato

PD: Todos mis respetos hacia el Seat Panda, mi primer coche… Pero no es lo mismo 🙂

Certificado Energético: ¿Duros a cuatro pesetas?

Al ser éste un país de pícaros, a nadie le extraña que incluso antes de que fuera obligatorio para todas las casas que se vendan o alquilen disponer de un certificado energético, surgieran empresas y profesionales que ofrecían sus servicios a precios sensiblemente más bajos de los que se marcaron como más probables, si bien en esta materia existe libertad de tarifas. Sí sorprende “lo rápido que se ha producido ese cierto mercadeo del certificado energético”, admiten algunos profesionales.

En principio, “una rebaja generalizada de precios no es mala en sí misma”, admite el director del Instituto para la Diversificacion y Ahorro de la Energía del Ministerio de Industria (IDAE), Fidel Pérez Montes; el problema es si esa rebaja de tarifas va acompañada de prácticas cuanto menos sospechosas.

Así, por ejemplonoticia cinco días, el Colegio de Aparejadores de Madrid ha detectado algunos anuncios publicitarios que garantizan la máxima calificación (A) si se contrata la certificación energética con la empresa anunciante. “Algo que convierte el certificado en una mera trivialidad cuando se trata de una iniciativa crucial si queremos reducir las emisiones contaminantes y lograr viviendas y edificios más eficientes”, asegura Jesús Paños, presidente de dicha organización colegial.

Otras prácticas que comienzan a convertirse en habituales son las que consisten en ofrecer realizar la certificación del inmueble a distancia. “Eso no se puede aceptar de ninguna manera”, afirma José Antonio Galdón, presidente del Consejo General de la Ingeniería Técnica, quien explica que el propio real decreto que regula la certificación exige la visita al inmueble del profesional capacitado y previamente autorizado (recuerden que no todos tienen potestad para realizar esta clase de estudios).

Entre 200 y 300 euros

También se han producido visitas de determinadas empresas a comunidades de vecinos que ofertan precios mucho más bajos si proceden a realizar la certificación de todas y cada una de las casas que componen la finca, frente a la tarifa que aplicarían si solo emiten el certificado para una minoría. “En este caso, la diferencia de precios es lógica porque la fachada es común a todas las casas de un mismo edificio, los cerramientos, el aislamiento acústico, se pueden ahorrar algunos costes”, admite Galdón.

Sin embargo, el presidente del Consejo General de la Ingeniería incide en que para una sola vivienda, “yo desconfiaría de quien oferte el certificado por 80 euros, ya que solo el desplazamiento del profesional, la toma de medidas y los cálculos que debe efectuar superan ese coste. Las tarifas con las que se está trabajando entre los 200 y 300 euros por vivienda”. Caro o barato, el Gobierno insiste en que el certificado debe ir firmado por un profesional acreditado, con seguro de responsabilidad civil. Además, llevará a cabo inspecciones y sancionará a quienes incumplan la normativa.

Fuente: cincodias.com (26/06/2013)